El negocio de las vacunas: capitalizar la desgracia

Por Gianluca Fiorini

La pandemia hizo voltear desesperadamente al mundo hacia la ciencia en busca de refugio ante la catástrofe. Sin embargo, muchos se quedaron sorprendidos de que la ciencia no tenía una fórmula mágica instantánea con la que hacer frente al virus. ¿Qué pasó? La salud, vuelta negocio, jamás recibió financiamiento para la búsqueda de una vacuna capaz de protegernos contra un mal que se conocía desde inicios de siglo porque, parafraseando a Noam Chomsky, era más rentable hacer cremas cosméticas y champúes.

            Pese a todo, y en tiempo récord, el año pasado por fin se logró dar con más de una fórmula capaz de inmunizarnos contra el COVID-19 y a finales del 2020 el Reino Unido comenzó con un programa de vacunación masiva dirigido para todos sus ciudadanos. La llegada de las tan esperadas vacunas es una bocanada de aire necesaria para la humanidad, puesto que suponen un lugar sobre el cual depositar nuestras esperanzas de un futuro luego de la pandemia. Sin embargo, dicha efervescencia puede haber nublado nuestra visión, aceptando una situación que a todas luces es injusta. Desde que se iniciaron los procesos de vacunación en el mundo, las vacunas han seguido una distribución vulgarmente desigual que no hace más que imitar los modelos de acceso a otros servicios básicos bajo patrones que perpetúan una injusticia profunda que viene acompañando durante siglos la vida de la especie humana.

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            Frente a esta situación, surge la solución del levantamiento de las patentes como una medida para lograr una distribución más equitativa de las vacunas en el planeta. Las patentes frenan el que debería ser un esfuerzo mundial por vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, limitándolo a la capacidad de producción y disposición de distribución de los laboratorios. Es cierto que no todos los países del mundo estén en capacidad de realizar esta labor, pero con aquellos que sí se pueda se podría aumentar exponencialmente la capacidad mundial de producción de vacunas, disminuyendo el tiempo de espera por estas y, en consecuencia, salvando  más vidas. Las empresas farmacéuticas que han monopolizado la producción y distribución de vacunas aseguran que no pueden darse el lujo de levantar sus patentes ya que ellos financiaron la investigación y producción del fármaco, y deben recuperar dicha inversión para no ver afectado su patrimonio. Dejando de lado aspectos morales, hace unos meses la BBC publicó datos divulgados en el portal científico Airfinity acerca del financiamiento de las vacunas de distintos laboratorios. Esta información demuestra que la financiación de las investigaciones no estuvo exclusivamente a cargo de la empresa privada, sino que en su mayoría este se dio por parte de fondos gubernamentales y de organizaciones sin fines de lucro.




Fuente: BBC (https://www.bbc.com/mundo/noticias-55293057)

Según estos datos, $8.600 millones de inversión provienen de organizaciones estatales, $1.900 de organizaciones sin fines de lucro, y tan solo $3.400 millones de financiamiento de capitales privados. Eso significa que por cada dólar que estas empresas privadas aportaron para la investigación de sus vacunas, recibieron aproximadamente $3,09 de apoyo externo, entre organizaciones sin fines de lucro y gobiernos.

Hay quienes han dicho que a pesar de ello, el apoyo que los gobiernos han brindado a las investigaciones hace que dichos estados puedan reservarse preferencias a la hora de recibir sus dosis. Este razonamiento es errado por varias razones. En primer lugar, no olvidemos que la prosperidad del hemisferio norte está basada, en gran medida, en la explotación histórica del hemisferio sur. Gran Bretaña se enriqueció llenando de droga a China, Francia a costa del negocio de esclavos africanos, España saqueando el oro sudamericano, Bélgica asesinando millones de congoleños con el fin de extraer caucho de los árboles, y la lista es tristemente larga. No se trata en esta ocasión de hacer un cobro de cuentas pendientes, sino de entender que la distribución de la prosperidad en el mundo no es ni democrática ni justa.

En segundo lugar, traigo un pensamiento formulado por el historiador Yuval Noah Harari en su bestseller Sapiens, de animales a dioses, en donde dedica varios párrafos a la discriminación en nuestra especie y los orígenes de esta. Harari señala que las jerarquías de discriminación se han basado siempre en ficciones comunes aceptadas por los miembros de la sociedad, especialmente —agregaría yo— por quienes, por distintas razones, se encuentran en una situación de poder por sobre el resto. De esta forma se han establecido jerarquías discriminatorias en base a principios étnico-raciales, culturales, geográficos, de casta, etc. Hoy en día, dice Harari, la riqueza se ha convertido también en factor sobre el cual se funda una jerarquía de discriminación. Si uno considera ilógico que principios étnicos determinen que una persona tenga acceso a un mejor colegio, un mejor hospital, una mejor vivienda, etc., ¿por qué le parece justo que el dinero sí sea determinante en este sentido? Esta misma lógica es aplicable a la distribución de las vacunas en el mundo: ¿qué nos hace pensar que la riqueza de un Estado puede ser determinante a la hora de priorizar la protección de la vida de sus habitantes?

En este último sentido, podríamos decir que el coronavirus no solo logró doblegar los sistemas de salud, la capacidad estatal y la economía de todos los países del mundo; sino que el virus ha tenido también una victoria moral por sobre los humanos, ya que mientras nosotros discriminamos a la hora de protegernos, el COVID-19 no discrimina a la hora de atacarnos.

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Hasta hace unas semanas, habían sido tan solo algunos Estados y algunas voces aisladas que desde distintos medios en dispersos países han alzado la voz frente a esta injusticia, sin que esto tenga efectos prácticos. Sin embargo, hace unas semanas (el pasado 5 de mayo) el gobierno estadounidense se mostró a favor del levantamiento temporal de las patentes de las vacunas, lo cual sin dudas marca un hito en este proceso. Lamentablemente, los laboratorios mostraron su negativa frente a esta petición, optando por mantener el monopolio de los fármacos.

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La congresista estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez reaccionando a la noticia de la caída de las acciones de los laboratorios encargados de producir la vacuna. Su llamado de que la insulina sea el siguiente medicamento en que las patentes sean liberadas muestra cómo la salud es usada como un lucrativo negocio.

A inicios de la pandemia, la filósofa estadounidense Judith Butler escribió un artículo en el cual se mostraba temerosa de un escenario como el que hoy vivimos. Ella temía que países poderosos como los Estados Unidos pudieran tener hegemonía sobre las vacunas en el mundo y alertaba sobre las ansias que algunos empresarios pudieran tener para “capitalizar el sufrimiento global”. Hace poco más de un mes, el redactor del diario británico The Guardian, Stephen Buranyi, escribió un artículo de opinión al respecto de las patentes de las vacunas señalando en el título, literalmente, que “el mundo está desesperado por más vacunas contra el covid: las patentes no deberían ser un obstáculo”. Esa es la lógica que hoy en día deberíamos aplicar a la vacunación contra el covid-19. Estamos hablando de un bien del que dependen vidas humanas en el contexto de una pandemia global que ya nos ha cobrado demasiado. En una circunstancia como esta, aquello que debe primar y dirigir nuestros enfoques es la protección de la vida humana y no intereses privados o de tan solo unos cuantos grupos. Es hora de pensar en humanidad, en algo más grande que nuestras propias fronteras y, por supuesto, de nuestros propios intereses. Como dijo Butler, “el capitalismo tiene sus límites”.

***

Gianluca Fiorini es estudiante de Ciencia Política en la PUCP. Colabora con Es Momento.

Edición: Alejandra Bernedo
Imagen: César Páucar

Bibliografía:

  • Hooker, L., & Palumbo, D. (2021). Cuánto dinero pueden ganar realmente las farmacéuticas con la vacuna contra la covid-19 – BBC News Mundo. BBC News Mundo. Retrieved 5 June 2021, from https://www.bbc.com/mundo/noticias-55293057.

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