Gahela Cari: «Ninguna lucha es postergable» [Entrevista]

La candidata Gahela Cari de Juntos Por el Perú explica sus propuestas de campaña, experiencias de transfobia vividas por su comunidad y su activismo en la lucha indígena interseccional.

Entrevista: Gianluca Fiorini y Alejandra Bernedo

Gahela: Imaynaya yañaykuna, saraykuna, warmikunas, sutimi Gahela rakhañuk andina, ¿cómo estás Gian Carlo? ¿Cómo estás, compañera? Que gusto estar con ustedes el día de hoy para conversar un poquito acera de la coyuntura social, de la coyuntura política, de nuestras propuestas y de todo aquello que creemos que es sumamente necesario para construir una sociedad con igualdad y con justicia social.


Partiendo de una lectura de nuestra constitución, el artículo segundo, el inciso 2, declara explícitamente que todos tenemos derecho a una identidad pero, ¿sientes que el Estado te reconoce este derecho como mujer trans indígena?

Lamentablemente ese artículo es insuficiente porque a pesar de que la norma no es completamente clara con relación a la defensa de la orientación sexual y la identidad de género en la Constitución, hay normas internacionales que fijan la identidad de género como un derecho, como un derecho humano. El propio Tribunal Constitucional en su sentencia ha dejado claro que la orientación sexual y la identidad de género es un bien jurídico protegido, pero a pesar de eso, esta Constitución no tiene ni siquiera una sola mención a la existencia de las personas ni a la diversidad y de género. No menciona ni una vez la diversidad sexual y la diversidad de género, algo que es usado por quienes están en contra de la vida de las mujeres en toda su diversidad, de las personas LGTBI para poder justificar acciones de homofobia y de transfobia, pero también es utilizado incluso por las propias instituciones como la RENIEC que apela los cambios de nombre en las personas trans. Por eso es necesario caminar hacia una nueva Constitución que reconozca de manera explícita la existencia y la protección de la vida de las personas de la diversidad sexual y de género.

-¿Y de qué manera estas carencias en la Constitución repercuten en la funcionalidad de otros derechos también como la educación, la salud, el trabajo u otros de los que la gente debería gozar?

El DNI, el Documento Nacional de Identidad, es el que nos abre las puertas para el ejercicio de nuestros derechos, que nos facilita el goce pleno de los derechos, pero las personas trans, al no contar ni siquiera con un documento que refleje su identidad, termina dañando de manera colateral sus otros derechos. Empecemos con un ejercicio sencillo: la mayoría de las personas trans no ven resguardados sus derechos de identidad a lo largo de toda su vida, en la escuela, en las universidades, en los centros laborales incluso en los hospitales; por eso no es casual que el mayor índice de personas que dejan la escuela son las personas trans y las personas LGTBI. ¿Por qué? Porque lamentablemente los espacios educativos están muy cargados de violencia, de machismo,de bullying transfóbico y homofóbico, y eso hace que las personas trans tengan que lidiar todos los días con situaciones de violencia y discriminación al punto de tener que dejar la escuela o, en el peor de los casos, optar por el suicidio. Si las personas trans y las personas de la diversidad sexual y de género dejan la escuela, la posibilidad de poder continuar con sus estudios en una universidad o en un instituto se reducen. Al no poder continuar con sus estudios universitarios también se reducen por consiguiente las posibilidades de poder acceder a empleos dignos, a trabajos formales, a ser parte de las planillas, por eso ha afectado duramente la pandemia y las medidas que ha adoptado el gobierno a las personas trans y a las personas más precarizadas, porque estamos ausentes de los empleos formales. Esto es tan solo una de las consecuencias de que tengamos un estado que no garantiza la identidad de género, que no protege a las personas trans, que no protege a las personas LGTBI y sigue educándonos en un sistema educativo machista, patriarcal, en la que la educación sigue vista como un servicio. Por eso una de mis principales propuestas es una ley nacional de educación sexual integral con enfoque de género, no solamente en primaria y en secundaria, sino también en las universidades, en los institutos, para no tener que tropezarnos con sujetos como Hinostroza que terminan negociando con una sentencia de violación de una niña violada, es necesario acabar con esa educación machista y empezar a educar en igualdad, con amor y con ternura a una nueva ciudadanía que vea a todas las personas por igual, que respete a todas aquellas personas con las que compartimos este país y este mundo, que deje de ver a las mujeres como un objeto. Eso nos ayudaría a frenar la violencia de género, nos ayuda a poder frenar los embarazas no deseados, a frenar las violaciones, los feminicidios. También propongo específicamente para proteger la identidad de género y poder brindarle una mejor calidad de vida a las personas trans, una ley integral trans que nos permita cambiar nuestros datos en el DNI a través de un proceso rápido, seguro y gratuito; pero que además evalúe otras situaciones en materia de salud, de trabajo y educación, como por ejemplo proponemos, en materia de salud, un protocolo de atención trans para que las personas trans no pasen por situaciones de discriminación y de transfobia cuando van a atenderse en establecimientos de salud. Proponemos medidas para poder luchar contra el bullying transfóbico en las escuelas, para poder luchar contra la deserción escolar, para poder brindar espacios libres de violencia a las personas trans pero también a todo el estudiantado. Y, por último, proponemos también, en materia laboral, una serie de capacitaciones permanentes para las personas trans y también una cuota laboral. Son algunas de las medidas que creemos que son sumamente necesarias para empezar a hacernos cargo de aquello que hemos intentado ocultar bajo la alfombra durante todos estos años, porque estos problemas con relación a las personas trans y a la precariedad en la que viven es algo que se sabe, pero que ningún gobierno ha estado dispuesto a atender, y desde Juntos por el Perú proponemos una política integral para poder luchar por quienes menos tienen, por las personas más precarizadas y, en este caso, por las mujeres, por las personas de la diversidad sexual, sobre todo por las personas indígenas y las personas trans.

Te defines como transgénero, pero también como trans afroandina. Desde tu experiencia, ¿qué retos plantea definirse con estas identidades en el Perú?

Lo que hago es reivindicar mis raíces, reivindicar quién soy, y más en un contexto en el que se nos educa para la vergüenza. Se nos educa para avergonzarnos de nuestro color de piel, de lo que sentimos, de quiénes somos o de dónde venimos, y se nos educa sobre todo para blanquearnos, para vestir cierto tipo de ropa, para cuidar cómo caminamos, cómo reímos, cómo hablamos. En ese contexto, yo rompo con todos esos mandatos sociales que este sistema heteronormativo pone por encima. Termino haciendo todo lo contrario. Nos educan para avergonzarnos de nuestras raíces pero yo me enorgullezco de mis raíces indígenas. Nos educan para avergonzarnos de cómo amamos, nos imponen la heterosexualidad, el sistema cisgénero, y yo rompo con todo eso. Lo que hago es obedecer a lo que me brota de las entrañas. Soy una persona trans indígena, joven, migrante, hija de padres campesinos, de luchadores sociales. He luchado toda mi vida contra las injusticias y lo hago enunciando con mucho orgullo quién soy para poder brindar también una nueva narrativa de que es posible luchar contra todas las injusticias reivindicando quién soy y de dónde vengo.

Tú también te defines como transgresora. Te queríamos preguntar qué significa para ti ser transgresora.

Yo creo que transgredir es romper con las injusticias, acabar con los mandatos sociales, levantar tu voz por la igualdad. Es luchar por los cambios profundos en un país en el que la pandemia nos ha demostrado cómo las desigualdades marcan nuestras posibilidades de sobrevivir y de acceder a los establecimientos de salud. Es necesario en un país en el que la clase política nos ha demostrado cómo después de 200 años de una supuesta democracia siguen accediendo a salud quienes tienen cargos o poder y sus amigos. Tenemos que terminar con esta lógica colonial heredada, con esos mandatos sociales, con esa lógica individualista, materialista, extractivista que nos impone ese sistema capitalista y patriarcal que nos obliga a tener que adoptar ciertas formas de vida o encasillarnos en ciertos moldes. Yo rompo con ese molde, yo quiero hacer política incluso desde el amor, desde los afectos. Para mí no es un sacrificio, para mi es un placer hacer política desde los afectos, hacer política planteando una economía del cuidado, una diversificación productiva, planteando una segunda reforma agraria pensando en esos pequeños agricultores que han sido olvidados por todos estos gobiernos porque nuestros políticos tradicionales estaban muy ocupados dándoles grandes beneficios tributarios a los agroexplotadores, a quienes terminaban abusando de la gente del campo. Hago política pensando en esa gente que ha sido olvidada durante todos estos años. Esa gente a los que no les llegó el grito de la libertad, porque lamentablemente la libertad solamente la gozaban los grandes empresarios o un pequeño grupo de gente que ha hecho y acumulado riquezas a costa de la explotación de quienes menos tienen, que han impuesto proyectos extractivos, con balas y con sangre; yo rompo con todo eso y lo hago con afecto.

Debes de haberte enfrentado muchas veces a esta narrativa heteronormativa en contextos de campaña. ¿Ha ocurrido discriminación por parte de otros candidatos o de los medios al tener una postura tan diferente, además del caso de Frank Krklec?

He nacido en medio de la arena, de la estera. He formado parte de organizaciones indígenas como la AJOCAVP, de organizaciones LGTB como el colectivo SinVergüenzas. He fundado Ricchari Warmi, una organización feminista. He luchado contra el maltrato a los animales, por la defensa de la tierra. ¿Sabes por qué? Porque desde pequeña he sufrido las consecuencias de este sistema desigual. He sufrido en carne propia las consecuencias de la corrupción, de la violencia, la discriminación. He tenido que lidiar con insultos como “maricón”, “serrano”, “rosquete y encima indio”. No solo en la sociedad sino también en el propio movimiento social. Yo recuerdo mucho cuando regresé al movimiento indígena y la organización que me volvió a abrir las puertas tuvo que soportar todo un proceso de lucha para validarme dentro del movimiento porque había dirigentes indígenas que negaban la presencia de personas LGTBI en los pueblos originarios. Decían que en Puno, en Cusco o en Ayacucho no existían. Mi organización ha tenido que respaldarme, brindarme el espacio, el soporte, para demostrar que hay diversidad en los pueblos del mundo, y los pueblos originarios no son la excepción. Hay toda una diversidad sexual ancestral y lo hemos demostrado. He ido con dirigentes indígenas a Inclán, a Zepita, ahí donde están la mayoría de las mujeres trans y les hemos preguntado de dónde son, y nos han dicho de Ayacucho, de Puno, Cusco, Huancavelica, Madre de Dios, Ucayali, de Loreto. Cuando les hemos preguntado qué hacían allí, y nos han dicho que han salido huyendo por su vida, porque su primo los violaba, porque sus papás los correteaban a machetazos… Ese tipo de situaciones nos demuestran que las personas LGTBI están en Lima no porque hay demasiado en Lima, sino porque hay todo un éxodo que nos obliga a huir para salvar nuestras vidas. Y no solo a Lima, sino a otras partes del país. Esto lo digo para resaltar que siempre he estado expuesta a discriminación y violencia a lo largo de toda mi vida, como lo que hemos visto con el candidato que cometió un acto transfóbico conmigo. Eso es tan solo una muestra de lo que las personas trans viven de manera constante. Lo único que nos ha mostrado este caso de acoso transfóbico es la necesidad de tener que contar con normas, leyes y políticas públicas que protejan la vida de las personas y la diversidad sexual y de género. Nos han recordado por qué hacemos política y por qué son tan necesarias cada una de las cosas que estamos proponiendo para acabar con la violencia de género.

En campaña, los candidatos tratan de mantener las formas, pero finalmente no lo hacen cuando se sirven de discursos violentos. ¿Has sentido que medios o institución cometieron faltas que comentarías, además de todo lo que significa ser trans a diario?

Hay varios actos de discriminación y de transfobia. Podríamos grabar una semana de lo que ha sucedido en esta lucha, pero es importante aprovechar el espacio para poder hacer pedagogía política, de reflexión, de interpelación. Hay dos formas de ejercer la transfobia: una directa y una indirecta, una por acción y otra por omisión. Además, va ligado a todas las formas de discriminación y violencia como el racismo y el machismo. Una, tiene que ver con los insultos, las agresiones, que es lo concreto, lo explícito. Pero hay otras más simbólicas, como por ejemplo, cuando se hacen eventos para abordar la problemática del país sin personas trans. Otras acciones como eventos, análisis, hablando sobre la realidad de las personas trans sin personas trans. Uno ve académicos que hablan sobre nuestras vidas, facturan con nuestras existencias, hacen casas, postulan a doctorados, acceden a maestrías, pero las personas trans siguen en precariedad porque este país no ha logrado aprobar ni normas ni leyes ni políticas integrales para poder garantizar la existencia de las personas trans. Y esto se repite con las mujeres, con las personas indígenas, con cada una de las poblaciones en situación de vulnerabilidad. Por eso es necesario entender que la lógica no es empezar a jerarquizar las luchas sino a articular nuestras luchas, a tejer las agendas, a entender que ninguna es postergable. La idea es avanzar desde el enfoque de la interseccionalidad.

Sobre estos casos que tú mencionas, tanto de acción como por omisión, ¿tú crees que la población en general condena este tipo de actos o se da cuenta de cuándo pasan?

Lo primero es que la población no es igual, no es uniforme. Hay personas que detectan la transfobia y hay personas que han normalizado la transfobia, como hay muchas personas que han normalizado el racismo y que cuando uno se queja por un acto de racismo te dicen “¡no, problemática, escandalosa!” porque hemos aprendido a normalizar, incluso a justificar, el racismo, la violencia, el machismo, la xenofobia, la aporofobia; hemos aprendido también a normalizar y a justificar la transfobia. Por eso cuando denuncié que usaban mi deadname o mi nombre muerto -el nombre impuesto-, todo el mundo decía “¿pero qué tiene si es legal, si su DNI dice así?», «qué escandalosa», «qué problemática, además está bien”, pero lo único que estábamos haciendo evidenciar que el intento de ese hecho era generar humillación, menosprecio, continuar con prejuicios, invalidarme y tiene un trasfondo sexista, un trasfondo discriminatorio y además hasta violento. Era necesario denunciarlo, no para generar un problema sino para generar una reflexión. Yo no estaba victimizándome sino al contrario, estaba alzando mi voz bien fuere y claro, dejando en evidencia que este tipo de actos son los que tenemos que dejar en el pasado, que es parte de lo que viven las personas trans a diario, en este país, durante toda su vida de manera constante y permanente, y seguramente en muchas partes del mundo, y es necesario de que como sociedad nos hagamos cargo, y como Estado asumamos la obligación de tener que garantizar los derechos de la diversidad sexual y de género.

Yendo un poco más a tu candidatura, Juntos por el Perú (JP) es una agrupación de varias fuerzas políticas. ¿Nos podrías contar más al respecto y qué valores defienden que te hayan hecho unirte a ellos?

Yo formo parte de un proceso político que nació hace algunos años. He hecho política desde muy pequeña, desde la escuela. Yo era parte del municipio escolar, desde ahí luchaba contra la trata de menores, contra el abuso infantil, hacía campaña de desparasitación gratuita para los animales, construimos un albergue, rescatábamos, hacíamos compañías de reforestación, de concientización frente al cambio climático; sin embargo a pesar de ser parte del movimiento social, siempre me dijeron que no me meta a los partidos políticos, que todos los partidos políticos políticos son sucios, que solo hay gente que se dedica a robar o a cometer actos de corrupción y era lo que yo veía en la tele: actos de corrupción o políticos que se vendían a la dictadura por unos cuantos soles y vivía muy decepcionada de la política partidaria. Sin embargo, hace algunos años hubieron cosas que me llamaron mucho la atención: la renuncia de Verónika Mendoza al gobierno de ese momento, porque demostraba ser una política joven comprometida con los pequeños agricultores y a mí me llamó mucho la atención ese gesto de ponerse de lado de quienes menos tienen en vez de continuar en un espacio de poder que le hubiera permitido tener un viceministerio o seguir gozando de ciertos privilegios. Pero ella decidió ponerse del lado de quienes menos tenían, y a partir de entonces yo comencé a seguir a Vero y cada uno de sus debates. Recuerdo que nos convocó para formar parte de Sembrar, apoyé ahí su pre-candidatura a la presidencia, ganamos y ella fue la candidata a la presidencia. Me emocionó mucho que por primera vez se ponga en agenda los derechos de todas las poblaciones en situación de vulnerabilidad, especialmente los de las personas LGTBI, porque antes de eso ningún otro político había defendido con tanta fuerza la necesidad de luchar por la vida de las personas de la diversidad sexual y de género, por la agenda indígena ni por otras agendas que son necesarias. Pasada la campaña -ya sabemos que pasó con ese proceso- yo regresé a no querer hacer política, pero terminé fundando el Nuevo Perú con la ilusión de construir una propuesta que nos permita empujar cambios profundos en este país y eso hizo que regrese a la militancia partidaria, ya con una ficha de militantes. Desde entonces yo he luchado de forma permanente y constante, en cada una de las asambleas nacionales del Nuevo Perú para dejar claro que la agenda por la igualdad es sumamente necesaria. Hemos explicado una y otra vez por qué es necesaria una ley integral trans, el matrimonio igualitario, la educación sexual integral en las escuelas, en las universidades, en institutos; hemos peleado para que la agenda feminista, la agenda LGTBI forme parte de una agenda mucho más amplia que hoy se ve reflejado en el plan de gobierno de Juntos por el Perú y que además en el camino hemos intentado reunir o articularnos en un proceso que nos permita poder trenzarnos con otras fuerzas de izquierda, con otras fuerzas progresistas que luchen por una vida digna, que luchen por un trabajo decente, que luchen por la vida de toda la ciudadanía, que pongan una economía al servicio de los cuidados, de los afectos, de quienes menos tienen, de la ciudadanía en general y en ese camino fuimos a elecciones con Juntos por el Perú para las elecciones de gobiernos regionales y municipales en las últimas elecciones de los gobierno municipales y regionales. Volvimos a ir en acuerdo político junto a las organizaciones que conforman Juntos por el Perú en las elecciones congresales extraordinario del año 2020 y por tercera vez vamos con Juntos por el Perú en estas elecciones presidenciales y congresales en el año 2021. Hay todo un trabajo previo y lo que nos une es nuestro ideario político y nuestra propuesta programática. Aquí no hay una cuerdo entre personas, no hay un acuerdo entre un líder y otro líder, sino un acuerdo programático, de dos partidos políticos y de varias otras organizaciones políticas. Juntos por el Perú está compuesto por Patria Roja , por el partido Humanista y por otras organizaciones. La propuesta de Juntos por el Perú lo que hace es aglutinar diversas fuerzas de izquierda, progresistas, que apuestan por una vida digna, por cambios profundos que nos permitan garantizarle los derechos a toda la ciudadanía, que nos ayude a construir una sociedad con igualdad de oportunidades y condiciones para todos, para todas y para todes; y quien en este momento tiene la tarea de poder encabezar la lista a la presidencia es Verónika Mendoza, una mujer que ha demostrado a lo largo de todos estos años su vocación de servicio y su compromiso con empujar los grandes cambios de este país.

Una de las frases que caracterizaron la campaña de JP hasta ahora es “A refundar el Perú”. “Hay que cambiarlo todo”, como decía Veronika Mendoza en el debate de CADE. ¿Qué implica para JP y para ti, de forma individual, el refundar el Perú?

En el debate CADE, mientras una candidata terruqueaba a quienes no piensan como ella y ofrecía al país “mano dura” pero ha sido incapaz de condenar los actos de uno de sus candidatos como Alejandro Aguinaga -quien hasta ahora no responde por las esterilizaciones a más de 300 mil mujeres-; mientras un candidato leía un teleprompter y no sabía distinguir los SERUMS; mientras un candidato apelaba a los jóvenes cuando lo que ha propuesto en los últimos años es endeudarlos a través de créditos educativos de por vida -que es lo que hizo que colapse la economía en Chile-; había una candidata que se esforzó por expresar cada una de sus propuestas y explicar cómo pensaba llevarlas a cabo. Yo creo que Veronika Mendoza ha sido completamente clara ayer [en el debate] desde el inicio hasta el final. Lo que buscamos con refundar el país es devolverle la economía a la gente, brindar un gobierno que pueda luchar por quienes menos tienen, por esos agricultores olvidados durante todos esos gobiernos, que no han contado con ningún tipo de ayuda, porque nuestros políticos estaban ocupados brindándole grandes beneficios tributarios a los agroexplotadores mientras asfixiaban a los pequeños. Lo que urge en este país es mirar de manera distinta todo lo que nos rodea. Lo necesitamos en el sistema judicial, político, el mundo del trabajo, de la economía. Urge cambiar el sistema extractivista, capitalista y patriarcal que solo ha servido para imponer proyectos con balas, que lo único que ha producido son niños con plomo en la sangre, terrenos infértiles, ríos contaminados. Es necesario caminar hacia una sociedad con justicia social y con igualdad y entender que la salud y la educación son un derecho. Debemos garantizar empleos dignos. Debemos refundar el país, y por eso es necesario, además, una nueva constitución, que se dé a través de un proceso constituyente que nos permita, con una asamblea constituyente, construir un nuevo pacto social en el que se reconozcan los derechos ambientales, el derecho a la tierra, que elimine los contratos de subsidiariedad que le hacen daño sobre todo a quienes menos tienen.

Hay dos puntos interesantes que vienen desde grupos como Juntos por el Perú y una izquierda que van hacia lo que es llamado “izquierda moderna”. Está la propuesta de un estado plurinacional como sucede con Bolivia, y el impuesto a las riquezas. ¿Los propondrías de llegar a un cargo público?

Sobre el impuesto a las riquezas, yo propongo 4 cosas para el próximo congreso: reforma de género, reforma policial, segunda reforma agraria y reforma tributaria. Con esta reforma queremos quitar los beneficios tributarios de los que gozan los grandes empresarios, iglesias, agroexplotadores, para solventar gastos de políticas públicas. Planteamos realizar cobros de las deudas millonarias que deben varias entidades privadas. Y, por último, un impuesto a las grandes riquezas. La mayoría en la ciudadanía piensa que vamos a cobrarle un impuesto más a la clase media o a todos, y lo primero que hacen es tocarse el bolsillo, pero en realidad, este impuesto a las grandes riquezas busca gravarle un impuesto a alrededor de 30 familias en el país, que han acumulado dinero explotando a quienes menos tienen y que lo único que hacen es judicializar sus deudas, evadir impuestos, comprar políticos para que les hagan leyes a su medida y que han actuado de manera muy egoísta en toda la pandemia, porque ni siquiera han sido capaces de compartir lo que han logrado a lo largo de todos estos años gracias  a este país y a su gente. Han dejado sin empleo a miles de trabajadores en un momento tan difícil a pesar de que no tenían riesgo de quiebra. Cuando hablamos de esto, nos empiezan a estigmatizar. Hay algunas autoridades desde Europa que han evidenciado la necesidad de contar con el impuesto a la riqueza y hay muchos que no han evaluado este impuesto con calma, nos va a permitir costear los gastos de lo que este país necesita.

Siguiendo con las propuestas, tocando el tema de la educación sexual y de la reforma que planteabas en la campaña al congreso del 2020; y también de la ‘segunda reforma agraria’ que ha generado que varios sectores salten, ¿nos podrías hablar un poco acerca de estas propuestas?

Claro. Primero, la ley nacional de educación sexual integral con enfoque de género forma parte de la Reforma de género, y la Reforma de género es un conjunto de iniciativas legislativas: está el matrimonio igualitario, la despenalización del aborto en todas las causales, un sistema integral de cuidados, una ley contra el acoso en los espacios educativos y en el espacio político, pero también está una ley nacional de educación sexual integral con enfoque de género en todos los espacios educativos. ¿Por qué es necesario esto? Porque lamentablemente hemos crecido en medio de una sociedad que nos educa con machismo, sin enfoque de género, y eso se traduce en la alta cifra de crímenes de odio, de feminicidios, de violencia de género porque lamentablemente no hemos sido capaces de educar a esta sociedad con amor, con ternura, con igualdad, con enfoque de género, con educación sexual integral que le permitirá a esos y a esas estudiantes reconocer que todas las personas merecen respeto, que existen personas de la diversidad sexual, que las mujeres no somos un objeto, que no se hace nada, absolutamente nada, sin consentimiento; que la libertad sexual debe ser ejercida solamente con la voluntad expresa, sin amenazas de la otra persona. Son cuestiones básicas que nos ayudan a poder eliminar la violencia de género y que en varios colegios ha demostrado funcionar. Hay colegios en los que Manuela Ramos ha trabajado con enfoque de género y con educación sexual integral en las escuelas y ha logrado reducir a cero el índice de embarazos escolares, reducir a cero el índice de violencia de género en esas escuelas. Eso nos quiere decir que la educación sexual integral y el enfoque de género es sumamente necesario en cada una de las escuelas, a pesar de que hayan muchos discursos que se oponen a la educación sexual integral, que se oponen a que las mujeres decidan sobre su cuerpo, que se oponen a todo pero no están dispuestos a hacer absolutamente nada para prevenir la violencia de género, que no están dispuestos a hacer nada para prevenir los embarazos forzados o los embarazos no deseados. Desde Juntos por el Perú sí tenemos una posición respecto al tema, por eso proponemos educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir como una política integral para luchar contra los abortos clandestinos, para luchar contra la violencia de género y en ese camino la ley nacional de educación sexual integral en las escuelas, en las universidades y en los institutos, así como en todos los espacios educativos es una de nuestras principales propuestas porque nos va a permitir contar con profesionales con enfoque de género, para no tener que cruzarnos con tipos como Hinostroza que negocian con la sentencia de una niña, para no tener que tropezarnos con ese juez en Ica que dejó suelto a un violador solamente porque la víctima tenía una trusa roja con blondas. Por eso es necesario contar con educación integral con enfoque de género en todos los espacios educativos en cada una de las mallas curriculares. Para tener periodistas, medios de comunicación que enfoquen con responsabilidad la noticia y que difundan todo con un enfoque de género.

Sobre la segunda reforma agraria, ahí hay que aclarar varias cositas, voy a aprovechar el momento porque el día de ayer [debate CADE] una candidata dijo que la segunda reforma agraria es como retroceder al pasado y que es sumamente perjudicial para el país. Entonces cabe preguntarnos, ¿para quién es perjudicial? ¿Para esa candidata que tiene acciones en agroexplotadoras, que se ha dedicado a poder hacer dinero sin mover la tierra, pagando una miseria a los que realizan el trabajo en esas agroexplotadoras, a quien solamente se ha beneficiado con el trabajo ajeno? A ellos los va a perjudicar, efectivamente porque durante todos estos años lo único que han hecho los agroexplotadores es poner congresistas, poner gente dentro del Estado, de ministerios para poder hacer normas, políticas públicas y leyes a su medida, gozar de beneficios tributarios. Una segunda reforma agraria los pone en peligro porque lo que hace es brindarle una mejor calidad de vida a los pequeños agricultores que no han recibido ningún tipo de ayuda, ni necesaria ni suficiente, durante los últimos años, porque el Estado los ha olvidado y porque la sociedad no es consciente de todo el aporte que realizan estos pequeños agricultores. Por eso una segunda reforma agraria es completamente necesaria. En un contexto en el que los agricultores mueren labrando la tierra a los 80, 90 años sin una pensión de jubilación; mueren labrando la tierra en terrenos endeudados, que les quitan los bancos; mueren sin poder vender sus productos a precios justos, sin ningún tipo de ayuda del gobierno que les permita regar sus campos. Por eso esta segunda reforma agraria propone cuatro cosas fundamentales: 1.) lo primero es una pensión de jubilación agraria y un seguro de salud, para cuidar a estos agricultores sobre todo en la tercera edad y a lo largo de toda su vida cuando quieran atenderse; 2.) lo segundo es contar con un programa de riego desde el gobierno, 3.) lo tercero son capacitaciones permanentes y créditos a bajos intereses, 4.) y lo último es un programa del gobierno de compras directas para que los agricultores puedan vender sus productos a precios justos; ¿por qué es necesario esto? Porque lamentablemente las condiciones en las que viven los agricultores son bastante precarias. Esos pequeños agricultores no han descansado ni un solo día durante toda la pandemia. Gracias a su trabajo y a su esfuerzo, nuestros mercados han estado abastecidos; gracias a toda la chamba que realizan, todos los días, nuestros platos no están vacíos. Por eso es necesario una Segunda Reforma Agraria para continuar con el trabajo de Velasco, porque hay mucha gente que critica la primera Reforma Agraria, pero sin esa reforma agraria nuestros agricultores seguirían sin poder estudiar, sus hijos no hubieran podido ir a la universidad, no tendrían si quiera un pedazo de tierra que les pertenezca y que les permita poder subsistir en medio de todo este sistema tan desigual. Claro, esa reforma ha sido incompleta y por eso planteamos poder implementar esta reforma integral que les mejore la calidad de vida a esos pequeños agricultores que hemos olvidado. Esto no es un capricho: es un acto de justicia.

Estamos en el año del Bicentenario de la proclamación de la Independencia del Perú. Doscientos años de una vida democrática entre comillas, desde mi postura, pero de mucho olvido. ¿Cómo te sitúas frente a esta fecha conmemorativa?

Yo no sé qué tendríamos que celebrar o conmemorar porque estos doscientos años, ¿a quién le han servido? A las mujeres no, porque las mujeres votamos hace 60 años, más o menos. Durante mucho tiempo, a nuestras abuelas y madres se les ha obligado a casarse con alguien a quien no querían, y si eran violadas dentro de sus matrimonios no podían denunciarlo porque no estuvo prohibido por mucho tiempo. Era injusto, pero era legal, como muchas leyes que existen en esta supuesta democracia que no ha servido nada. ¿Para quién es la república? ¿A quién le ha servido este republicanismo? Solamente a quienes finalmente han hecho riquezas, cavando nuestros territorios, contaminando nuestros ríos, dejando infértiles nuestras tierras. Yo creo que este es un momento, más bien, de reflexión, de interpelación. Un momento para despertar de este espejismo que nos han intentado vender durante todos estos años. Porque antes de la pandemia, ¿qué decían? “Todo está bien”, “el Perú es el paraíso”, “se están reduciendo la pobreza y la anemia”, “vamos a entrar a la OECD”, “la comida”, “ya no hay pobres”. Sin embargo, la pandemia vino y nos dio una cachetada y nos demostró que todo era sumamente falso, porque a pesar de que hubo un crecimiento económico, pero no un desarrollo económico, porque no llegó a todos los bolsillos del país. Mientras un pequeño grupo podía enviar a sus hijos a estudiar a Europa, Estados Unidos, muchos, pero muchos peruanos y peruanas no podían comprarse ni un cuaderno para ir a clase. Ese nivel de desigualdad ha estado ahí desde siempre. Pero la pandemia vino para enrostrarnos lo que realmente sucedía, y la prueba es el sistema de salud precario que tenemos. La gente no se ha muerto solamente por COVID, sino porque no contamos con camas UCI, porque el gobierno ha sido incapaz de garantizar el oxígeno, porque le dejó el oxígeno a los privados, porque intentó privatizar la salud. Eso ha repercutido enormemente en la vida de los peruanos y peruanas en todo el país. Y mientras todo esto sucedía, hemos visto como Vizcarra, Mazzetti, Aguinaga y un grupo de políticos y funcionarios se aplicaron la vacuna a escondidas. Se salvaban de nuestra mirada porque esta supuesta democracia occidental solamente nos ha servido para imponer el “sálvese quien pueda”. Y se salvan los que tienen poder y sus amigos. ¿Qué pasa con la gente pobre? Se queda sin atención, se muere en la puerta de un hospital porque está colapsado. ¿Qué pasa con estos estudiantes que no pueden continuar sus estudios? No pueden pagar sus mensualidades, ya no pueden trabajar y estudiar, porque los trabajos informales que tenían se han desvanecido. Hemos visto lo que realmente es el país. Un escenario destruido. Es necesario aprovechar el 2021 de este supuesto bicentenario para poder caminar hacia una sociedad con justicia social, una democracia real que nos abrigue a toda una ciudadanía.

Quería puntualizar sobre lo plurinacional: es un país evidentemente diverso, y en este camino es necesario que el estado reconozca la existencia de los pueblos y lenguas originarias, y sus derechos como el de la consulta previa, que finalmente se traducen en el derecho que tienen estas nacionalidades a la autodeterminación de sus pueblos que es sumamente necesario para entender la necesidad de un enfoque intercultural en las políticas públicas. Desde JP, una de nuestras principales propuestas es justamente la plurinacionalidad y la interculturalidad, porque creemos que son fundamentales para construir un país para toda la ciudadanía, no solamente para la gente del campo.


Imagen: Alejandra Bernedo

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