¿Limaduras de plomo?: Una respuesta colectiva al mal que nos acecha

¿En qué circunstancias la libertad entra en conflicto con la colectividad? La pandemia mundial nos ha enfrentado a la obligación de colaboración en una sociedad que se caracteriza por un notable individualismo, ejercido desde grupos de ciudadanos de a pie hasta líderes presidenciales.

Por Gianluca Fiorini

A horas de que el Perú entrase en una segunda cuarentena en el marco del estado de emergencia por covid-19, un grupo más grande del que muchos imaginábamos se aglomeró en las calles para protestar en contra de las nuevas medidas del gobierno. Algunos factores resaltan acerca de esta marcha, especialmente uno: la presencia de grupos de extrema derecha. Por videos difundidos a través de redes sociales se ven agrupaciones de gente con banderas negras y amarillas lanzando arengas en contra de la izquierda y hasta incluso gritando mueras a una candidata presidencial. De igual manera, durante esta movilización fue destruido el memorial a las víctimas durante las movilizaciones contra del régimen de Manuel Merino, el cual viene ya sufriendo varios ataques por seguidores de esta misma tendencia.

         A nivel mundial, la ultraderecha ha demostrado su irresponsabilidad e incompetencia a la hora de hacer frente a la pandemia que atravesamos. Claros ejemplos de esto son Donald Trump y Jair Bolsonaro, por lo que es de suponer que gente que siga aquellas ideas políticas actúe en consecuencia. Lo que debe sorprendernos e indignarnos es el mensaje de estos grupos y la forma en la que lo transmiten: con arengas que incitan al odio y a la anarquía, con una dosis de violencia que de ser llevada más lejos supondría una grave amenaza para la seguridad pública y la democracia.

         El corte individualista del discurso de estos manifestantes, creo, es algo que debe ser respondido. En uno de los videos difundidos en redes se escucha a uno de estos extremistas gritar “…tiemblen, la libertad avanza. ¡Viva la libertad…!”. Libertad, esa palabra bajo la cual se inmortalizaron mártires, se movilizaron ejércitos, se destruyeron civilizaciones y se escribieron canciones, debe ser hoy una de las palabras más desfiguradas del idioma. Las libertades individuales son muy importantes, mas no debemos olvidar que vivimos en sociedad, que el humano es un ser de sociedades y que solos no podríamos haber logrado nada de lo que hemos logrado como especie. Para poder convivir como sociedad necesitamos de ciertos acuerdos sociales a los que, como individuos, nos tenemos que atener, más aún en una situación tan crítica como la que estamos viviendo.

         El intelectual español Fernando Savater, en el marco de la Feria Internacional del libro de Lima 2020, que se llevó a cabo de forma virtual, declaró acerca de este dilema que “la garantía de la libertad es la seguridad de todos. Cuando estamos en un contexto de seguridad es cuando la libertad tiene sentido” (Savater, 2020) ya que de lo contrario nos encontraríamos en una situación en la cual tan solo sobrevive el más fuerte —quien tenga más suerte, más posibilidades económicas para aislarse, más posibilidades para encontrar camas UCI, etc.— , y eso no se puede permitir. En una crónica publicada a inicios de la pandemia, el filósofo italiano Franco Berardi hace énfasis en una inscripción en las cajas de mascarillas que llegaban a Italia donadas por China: “Somos olas del mismo mar, hojas del mismo árbol. Flores del mismo jardín” (Berardi, 2020), particularmente hoy nos convendría a los peruanos tener presentes estas palabras.

Las libertades individuales son muy importantes, mas no debemos olvidar que vivimos en sociedad, que el humano es un ser de sociedades y que solos no podríamos haber logrado nada de lo que hemos logrado como especie

         El fin último del Estado es la protección de las personas, de todos los peruanos, y bajo este mandato constitucional se está en la obligación de tomar medidas que aseguren nuestra supervivencia. En una situación como la que estamos atravesando, en la que una persona puede suponer un peligro mortal para otra, se vuelve imperioso renunciar a ciertas libertades personales para asegurar el derecho que todos tenemos a la vida. Además recordemos que la acción de “vivir en libertad” debe estar precedida por la acción “vivir”. Sin vida, no hay libertad y en este momento aquello que asegura nuestras vidas son las medidas que nuestras autoridades brinden para nuestra protección y aunque podamos mostrar nuestra inconformidad contra ellas, exigir mejoras, demandar atención, etc., siempre debemos cuidar de no caer en un estado de anarquía promoviendo una desobediencia civil irresponsable como pretendían los grupos extremistas que tomaron las calles, más aun considerando que, con sus errores y sus aciertos, estamos bajo un gobierno legitimado por el pueblo.

         Esta es la peor catástrofe que nuestro país enfrenta. Según algunas estimaciones, la cifra de muertos ya estaría superando las de la guerra de independencia, de la Guerra del Pacífico, de cualquier desastre natural y hasta del Conflicto Armado Interno. Es abrumadora la actualidad del mensaje de Manuel González Prada en su célebre Discurso del Politeama, proclamado luego del conflicto bélico que nos enfrentó a Chile y en el que, según él, tuvimos bien merecida la derrota por la falta de unidad entre los peruanos,

         “Por eso, en el momento supremo de la lucha, no fuimos contra el enemigo un coloso de bronce, sino una agrupación de limaduras de plomo; no una patria unida i fuerte, sino una serie de individuos atraídos por del interés particular y repelidos entre sí por el espíritu de bandería” (González Prada, 1888).

         Es momento de dejar de lado extremismos antidemocráticos y políticamente inmaduros: la crisis que estamos atravesando no va a ser resuelta sino con soluciones colectivas que defiendan los derechos de la sociedad. Para madurar como democracia hay que dejar de lado estériles e inservibles individualismos. En este país es hora de que busquemos fortalecernos todos juntos como colectividad y que, desde una sociedad plural, justa y por ende fuerte, se realice el peruano de a pie como el acumulado de todas las luchas de nuestra historia.

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Edición: Alejandra Bernedo/Hernán Herbozo
Imagen: César Paucar

Bibliografía:

Berardi, F. (2020). Chronicles of the Psycho-deflation. NERO Editions. Retrieved 17 February 2021, from https://www.neroeditions.com/chronicles-of-the-psycho-deflation/.

González Prada, Manuel. (1888). Discurso en el Politeama.

Savater, F., 2020. Reimaginar el futuro. Available at: https://web.facebook.com/FilLimaPeru/videos/994373607654567/?_rdc=1&_rdr [Accessed 17 February 2021].

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